Vivo pegada a este catarrazo que no me deja vivir… tengo al Isma enfermito también, me dice que he ido a Barcelona a contagiarlo… y va a ser eso! Pobrecito!
Para evadirme, hoy he hecho crema de castañas. Ajá! ¿No conocéis la crema de castañas de la Nuriiiii? Vaya, vaya… Os daré la receta. Se necesitan castañas que no estén muy secas. Se les quita la cáscara marron y se les da un hervor en agua para quitarles la segunda piel. Una vez limpitas se cuecen en leche, la justa para que las cubra, y se deja reducir la mezcla a la mitad. Cuando estén bien tiernas que se hayan deshecho, se añade azúcar al gusto, y se pasan por la batidora hasta obtener una pasta con cuerpo.
Esta crema se utiliza para rellenar bizcochos, pero yo personalmente la recomiendo con carnes a la plancha o con setas, como acompañamiento. Es una mezcla muy especial. Yo no como carnes, pero bajo mi punto de vista es donde más la recomiendo. Yo la consumo caliente y a cucharadas, toma ya!
Mañana la envasaré en tarritos y os la enseño. Se puede congelar, simplemente hay que sacarla y calentarla para consumirla. El sabor de la castaña al ser fuerte, no se pierde con el congelado. ¿Quien se apunta?
Hoy en el trabajo estaba de cumple una compañera, asà que, como no, le hice la tarta. Fui a comprar unas velitas y con la prisa cogà las primeras que vi, sin darme cuenta de que eran de las que no se apagan, vaya, que solplas, se apagan, y encienden solas, y asà sucesivamente hasta que las mojas con agua o se consumen. El show fue de órdado.
¿La tarta? Pues vale, os daré la receta, que fue un exitazo. Son unas cazuelas que se ven mucho en las confiterÃas. Consiste en una cazuela de barro (en este caso de unas 20 raciones), cuya base se cubre con bizcocho, despues con nata, después otra capa de bizcocho y finalmente se cubre con crema pastelera. En mi caso, la crema la tosté, vaya, como la crema catalana. Estas cazuelas es ideal que se hagan el dÃa anterior para que “asienten” y tengan mejor consistencia.
Asà que este ha sido el menú de hoy. Entre las velitas, mi voz de perro, y la que lié ayer, esta panda de elementas se descojonaron de lo lindo. ¿Que como la lié ayer? Muy sencillo, al terminar mi trabajo me dà un paseÃto por el pasillo. Escuché bajar el ascensor, y supuse que bajaban las chicas del turno de la tarde, asà que, graciosa de mi, esperé a que se abriese la puerta para meterle un buen susto a la que bajase… menuda gracieta, se abrió la puerta y me encontré con la única persona a la que no le dirijo la palabra en la empresa. Susto… si que se llevó un buen susto, lo que me extraña es que no intentase darme de ostias. Salà de allà casi llorando de la risa mientras la encargada hacÃa lo propio, vaya, partiéndose el culo a mi costa. Hoy me comentó que yendose en coche a casa, iba descojonandose del asunto… telita…
Conclusión: las gracietas a veces no gustan jajajaja
Bueno amiguitos, esto es todo, voy a trabajar un rato!