Hay muchos tipos de pastel de verduras. Así que he elaborado mi propia receta, con muy pocos ingredientes y súper sencillo. Cualquiera puede hacerlo.

Empecemos con los ingredientes: Un chorrito de aceite de oliva, puerro, zanahoria, un poco de calabaza, 6 huevos y sal. He utilizado lo que tenía por aquí, podéis echarle lo que os apetezca. Lo he elaborado con agua, porque los ingredientes eran un 10, pero podéis cambiar el agua por leche (de soja o de vaca, da lo mismo, según el gusto de cada uno) para darle un poco más de sabor.

Los puerros y las zanahorias estaban recién arrancados de mi huerta, la calabaza me la regaló mi tío de su huerto, y los huevos… ¡de casa!

He pochado el puerro bien cortadito (para evitar que haga muchos hilos debéis cortarlo bastante) y lo he pochado en el aceite 5 minutos, antes de que empezase a chamuscarse lo he cubierto de agua y he añadido la zanahoria, lo dejé pochar hasta aburrirme y fui añadiendo agua según se me iba secando, se trata de lograr algo pastoso, cuando estaba todo casi hecho puré, he añadido unos pedazos de calabaza (no tenía otra cosa a mano para que me llegase para llenar el molde). He añadido sal. Podéis ponerle un poco de pimienta o nuez moscada, que le da mucha alegría.

     

     

  

He batido los huevos y los he mezclado con mi pasta. Lo he colocado en un molde engrasado con aceite de oliva y lo he horneado media hora a 200 grados. Para desmoldarlo tenéis que dejarlo enfriar un poco, así quedará más enterito. Lo ideal es hacerlo de un día para otro o de la mañana para la noche.

    

  

  

Acompañar este pastel es muy sencillo, un chorrito de bechamel es una compañía ideal. Como mi pastel formaba parte de un combi, lo he devorado en compañía de medio bogavante, un poco de panceta ecológica y un rico quesito.

¡Espero que os guste! Es muy fácil de hacer y muy sanote.