Aquí llega mi receta del pan, hecho a mano y muy facilito. No utilizo cantidades exactas, porque cada harina absorve una mayor o menor cantidad de agua. Siempre intento preparar la masa antes de ponerme a cocinar otras cosas, para aprovechar el calor que desprende la cocina para fermentarlo como dios manda.

En primer lugar os recomiendo hacer la masa en un cuenco grandote o bol, es súper cómodo.

Hago un volcán de harina (me gusta mezclar harinas, centeno, trigo, integral y refinada…) y la sazono como si fuese una comida normal, nada de una pizquita de sal, el pan lleva bastante sal. Añado levadura de panadería en sobre, podéis ver la cantidad que necesitáis en el propio sobre, que viene indicado para cuánto es. Os enseño un par de levaduras que suelo utilizar y que van muy bien.

     

Añado en el centro del volcán un buen vaso de agua caliente. No es necesario hervirla, pero puede ir bien caliente. Esto ayuda un montonazo a fermentar la masa, porque la deja calentita.

A veces le pongo una cucharada sopera de aceite de oliva, sobre todo cuando voy a usar la masa para pizza. En este caso no lleva. Voy añadiendo agua según la necesita la masa, la textura ha de ser suficiente como para crear una bola o montón con la cuchara pero tiene que ser pegajosa, que se pegue al cuenco y a la cuchara.

  

Esta bola pegajosa la dejo en el cuenco y me pongo a cocinar otras cosas. Coloco el cuenco con la masa al ladito de los fogones para que alcance una buena temperatura y esto la hará duplicar su tamaño en algo menos de una hora.

Enciendo el horno de la cocina a 200 grados, cuando se trata del horno de leña, enciendo el fuego unas dos horas antes para tenerlo al rojo jajajaja

Cojo mi cuenco con mi bola pegajosa que ahora ya no es una bola sino una especie de cuenco de masa. Echo un montoncillo de harina en el mesado y con ayuda de un par de cucharas, vuelco la masa sobre esa harina. Notaréis que esa masa se desinfla al cogerla. Enharinando bien las manos, se “reboza” la masa en harina y se trabaja un poco (si notáis que necesita harina porque se pega mucho, echádsela), y se hace una bola redonda o alargada según el panecito que queráis. Tiene que ser blanda y tierna, no se trata de meter harina hasta formar un ladrillo. Pero sí tiene que dejar de ser pegajosa.

     

Se echa un poco de harina espolvoreada en la placa o molde de horno y se coloca la bola de masa en él.  Y la coloco nuevamente cerca del calor, que como tengo el horno encendido es algo muy fácil, la pongo bien cerca del horno. En unos 20 minutos o media hora, habrá fermentado un poco más y es el tiempo que necesita el horno para estar bien caliente (cuanto más precalentéis el horno, mejor). En este caso, hice la masa tan tierna, que para que no desparramase mucho, metí los panes al horno a los 10 minutos y bien ricos que salieron.

Se coge un cuchillo y se le hacen unos cortes a la bola de pan por encima para que quede bonita y se mete al horno. Justo al cerrar el horno, se baja la temperatura a 180 grados. Si te gusta el pan muy cocido, lo horneas unos 50 minutos, si te gusta poco cocido, con 45 debería ser suficiente. Para unos panes grandotes como los de mi foto, he necesitado una hora y 10 minutos a aproximadamente 175 grados.

     

El resultado me han dicho que es muy ricooooooo